Comentario: "Rosa cándida" de Audur Ava Ólafsdóttir.
- 8 sept 2016
- 2 Min. de lectura

El dicho popular afirma que “no hay espinas sin rosas”, es decir que hallar rosas sin espinas no deja de ser una rareza gratificante y cautivadora. Así podría definirse “Rosa cándida”, la novela de la islandesa Audur Ava Ólafsdóttir.
Su lectura es como ir desojando los pétalos de esa maravillosa flor que no es más que el pretexto que utiliza la autora para narrar una historia de vida y el camino interior y exterior de su protagonista.
Lobbi es un muchacho que, a simple vista, es más bien común con poco para contar y con menos aún para ganarse el rol de clásico héroe de ficción. Hay poco de cautivador en su vida. Tiene un hermano mellizo con una discapacidad intelectual, un padre con el que no conecta del todo, una hija a la que concibió de pura casualidad con una muchacha a la que casi ni conoce. Lo más distintivo en él es su gran amor por las rosas. Pero no se trata de un amor casual, es un amor llega de la mano del duelo, de su pérdida más sentida: su madre. Ella murió en un accidente y desde entonces su pasión por las rosas son heredadas por Lobbi quien decide ir a trabajar como jardinero en un emblemático -aunque ahora venido a menos- edén en un convento situado en un alejado pueblo de montaña.
El relato bien podría dividirse en dos. Ese primer recorrido del viaje nos va exponiendo una especie de radiografía de Lobbi. Su modo de relacionarse con los demás, sus aspiraciones, sus recuerdos y ciertas cargas familiares. Todo es expuesto con gran sutileza por una autora que logra envolver al lector con detalles exquisitos y un texto fluido de capítulos breves. En esa primera parte, es como andar casi a ciegas. No sabemos muy bien qué nos deparará este relato. Sin embargo mantiene intacto el deseo de continuar con la lectura.
Luego hay una segunda parte que huele a flores, a aire fresco de montaña. Tiene que ver con ese lugar en el que el joven empieza, casi sin quererlo ni buscarlo, a encausar su vida o más bien a encontrarle un sentido.
“Rosa cándida” es el viaje hacia al mundo interior de un hombre simple que ofrece otra cara de la masculinidad. Él puede hallar la belleza en las flores, pero también en su hija, en una mujer casi desconocida, en una familia que lo quiere a su manera, en la complicidad de unos monjes recluidos en la montaña. Delicada y profunda, “Rosa cándida” hace de la narrativa un gran despliegue poético.
Es una obra que impregna a la lectura de suaves aromas inolvidables.






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