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Entrevista a las escritoras Gabriela Margall, Viviana Rivero, Carola Ferrari y la editora Daniela Ma

  • 16 sept 2016
  • 6 Min. de lectura

Continuando con el ciclo “Literatura y Bicentenario. Mujeres que hicieron Historia”, que comenzó ayer en la Biblioteca Córdoba, tendrá lugar el próximo jueves 22 de septiembre, una jornada con doble actividad. En este sentido, a las 18 se presentarán las escritoras Gabriela Margall y Daniela McAuliffe con la mesa “Mujeres que intervinieron en la vida política e intelectual del siglo XIX”, y a las 19.15, se suman Viviana Rivero y Carola Ferrari bajo la temática “Mujeres y educación de las primeras maestras de Córdoba a las primeras estudiantes de la UNC”.

Como una introducción a los debates que las autoras plantearán, Babilonia dialogó con cada una de ellas, buscando reflexionar sobre el papel de la mujer en la época independentista de nuestro país, de la mirada desde el presente, y del rol de la literatura para sacarlas del injusto olvido en que muchas de ellas cayeron.

- El ciclo propone reconocer (como una manera de hacer revisionismo) a figuras femeninas del siglo XIX que ha quedado solapadas en la historia oficial o el imaginario popular, ¿cuáles creen que fueron los mayores obstáculos que debieron sortear estas mujeres?

- Gabriela Margall (G.M): El mayor obstáculo fue la desigualdad en el ejercicio del poder. En tanto los hombres ejercieran el poder y las mujeres no tuvieran capacidad de decisión, ni siquiera sobre su vida, era imposible que pudieran ser reconocidas como sujetos independientes. Ese mismo ejercicio de poder por parte de los hombres las relegaba a un lugar secundario y las condenaba a la invisibilidad. Incluso cuando ellas mismas quisieran volverse sujetos independientes, la sociedad actuaba y legislaba de modo tal que los hombres siempre tuvieran la última palabra sobre sus vidas.

- Viviana Rivero (V.R.) El mayor obstáculo para ellas creo que fue el tener que ser las primeras en hacer cosas que hasta ese momento las mujeres no habían hecho; ser la primera mujer que entraba a una escuela a enseñar, ser la primera doctora que entraba a un quirófano a operar, ser la primera jueza en juzgar y dictar sentencia. El mayor obstáculo fue no tener referentes en el género femenino; si querían algo ellas debían ser las primeras en la historia en conseguirlo; y lograrlo fue su mayor virtud.

- Carola Ferrari (C.F.) La pregunta me llena de hipótesis y es difícil decidir con cuál empezar. Por un lado me gustaría hablar de la cultura que nos atraviesa. Una cultura sexista, machista, patriarcal. Una cultura que prácticamente no había sido cuestionada… hasta que aparecieron algunas mujeres a hacerse preguntas: ¿Por qué no puedo estudiar? ¿Por qué no puedo tener mi caja de ahorro? ¿Por qué mi marido maneja mi plata? ¿Por qué no puedo separarme de este hombre? ¿Por qué no puedo votar? ¿Por qué lo que escribo no puede ser publicado? Las mujeres comenzaron a cuestionar esta cultura y en este cuestionarse comenzaron a realizar acciones revolucionarias. Muchas de ellas se encuentran aún solapadas porque esa cultura que antaño las atravesaba es la misma que hoy está presente; ayer más y hoy un poco menos, se vive de un modo peligroso el que una mujer se atreviese a cuestionar lo impuesto, por ende se lo ocultaba, solapaba o tergiversaba.

- Daniela McAuliffe (D.M) Hubo muchos obstáculos y los sigue habiendo. No por casualidad, aún hoy, para la mayoría del público lector, apenas dos o tres nombres de escritoras argentinas nacidas en el siglo XIX son conocidos -como Juana Manuela Gorriti, Juana Manso o Eduarda Mansilla- a pesar de que existieron muchas más. Quiero decir, el procedimiento de invisibilización está aún presente. Y a pesar de todas las dificultades que la época ofrecía al hecho de nacer mujer, ellas escribían. A pesar de que sus opciones eran muy pocas: o casarse o dedicarse a la vida religiosa. A pesar de que eran muy pocas las que accedían a aprender a leer y escribir. A pesar de que vivían bajo la sombra omnipresente del varón, padre, esposo, hermano… A pesar de que había sólo dos bandos para clasificarlas, como explica María Rosa Lojo: La mentalidad vigente había dividido a las mujeres en serias (para casarse) o ligeras (para divertirse).1 Ellas escribían. ¿Y cuánto se sabe hoy de lo que ellas escribieron? ¿Hoy son leídas? Esa es la tarea de nuestra colección Las Antiguas, primeras escritoras argentinas.

- Cada una de ellas, desde su pequeño o gran lugar, han dejado huella en el destino del país. Haciendo un ejercicio de imaginación, ¿qué les dirían a estas mujeres hoy si pudieran hacerlo? ¿Qué le preguntarían?

- (G.M.) Como historiadora creo que las volvería locas. Les preguntaría de todo, en especial sobre los hombres contemporáneos y sobre la sociedad en la que vivían. Les preguntaría sobre sus sentimientos, el modo en que crecieron, los recuerdos que tienen, cómo vivieron el siglo XIX.

- (V.R.) Les diría "gracias" y le preguntaría ¿De dónde sacaron las fuerzas para lograrlo? ¿Cómo lo imaginaron si nunca lo habían visto. ¿De dónde sacaron el tiempo? Porque estoy segura que eran mujeres que compartían la vida con un hombre y criaban hijos.

- (C.F.) Decir, creo que no le diría nada. Pero sí me gustaría preguntarles si están viviendo tal como quieren vivir. Y si la respuesta es que no, pues abriría más interrogantes: ¿Qué sujeta una y otra vez a perpetuar algo que no se desea? ¿A qué se teme? Si se pudiera fantasear: ¿cómo sería una vida de fantasía?

- (D.M.) Antes que nada les confesaría mi admiración. Admiración por escribir a pesar de todo y por tener que haber soportado, por su condición de mujeres y escritoras, el menosprecio, la burla, el desinterés por sus escrituras. Les preguntaría a cada una de ellas en particular qué les despertó la necesidad de escribir, cuánto les costó trascender el destino prefijado de ser esposa y madre por algo que respondiera a sus deseos más íntimos de libertad interior. ¿Qué costo debieron pagar por ello? Y hoy les comentaría a cada una de ellas, mujeres del siglo XIX, que la violencia del silenciamiento sigue sucediendo. Les contaría la cantidad de mujeres víctimas de femicidio días tras día en esta Argentina del siglo XXI en el país. Les diría que también ahora somos asesinadas por no acatar, por molestar, por considerarnos poca cosa; por, finalmente, ser mujeres.

- ¿Cuál creen que es el aporte de la literatura a la vida y obra de estas mujeres en el presente?

- (G.M.) Son nuestro pasado. Sin ellas, no estaríamos acá. Desde la lavandera anónima en el Río de la Plata hasta Mariquita Sánchez o Juana Manuela Gorriti. Son nuestro espejo también, el lugar donde poder mirarnos y preguntarnos hacia dónde vamos y en qué sociedad vivimos.

- (V.R.) La literatura es quien nos las trae al presente, la literatura nos recrea sus vidas, nos las recuerda, las pone de referente a esta generación.

- (C.F.) La literatura es un arma muy poderosa. Por algo la quema de libros no pasa de moda. Los hombres quemaban y prohibían los libros de autoras mujeres, quizás un temor a corroborar que eran tan o más inteligentes que ellos (la cultura machista cree en la superioridad del hombre por sobre la mujer). Algunas mujeres se filtraron con sus obras editadas bajo pseudónimos masculinos comprobando una y otra vez que el camino de las mujeres siempre fue más arduo. La literatura logra construir un mundo simbólico que pone palabras y teje historias allí donde el dolor genera vacío y la realidad enmudece la voz. La literatura regresa una y otra vez a dar sentido, a poner palabras, a expresar emociones, a tejer historias que casi siempre ayuda a quien lo lee a decir: esto es justo lo que estaba sintiendo y no tenía palabras para expresarlo. Esa es la magia de la literatura.

- (D.M.) Gracias a lo que ellas escribieron podemos conocer cómo vivían, cómo sentían, cómo pensaban y cuánto del mundo les era doloroso y cuánto, grato. Gracias a sus libros, nos enteramos que no todos los que escribían en el siglo XIX y primera mitad del XX eran varones. Los libros que componen la Colección Las Antiguas, hasta el momento son, entre otros: Cocina Ecléctica. Recetas del 1800 - Juana Manuela Gorriti; Los Misterios del Plata- Juana Manso; El Lujo. Novela de costumbres - Lola Larrosa; La tierra natal - Juana Manuela Gorriti; Lucía Miranda - Rosa Guerra; Recuerdos de viaje - Eduarda Mansilla; Recuerdos de antaño, Elvira Aldao; Lo íntimo- Juana Manuela Gorriti; Memoria de viaje a Francia de una argentina de la provincia de Buenos Aires - Francisca Espínola


 
 
 

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