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Chirimbote ahora suma los “Anticlásicos"

  • 3 may 2017
  • 3 Min. de lectura

Allá por el 2015, y en un mundo donde los estereotipos nacidos en Disney parecían dominarlo todo, surgió en esta parte del mundo, al sur del sur, una idea que con el tiempo dejó demostrado que no todo está inventado.

Poniéndose en la vereda de enfrente, no a la industria cinematográfica o de diversión infantil, sino al consumo masivo de modelos que lejos están de nuestra idiosincrasia y cultura latinoamericana, nace la colección “Antiprincesas”, de la editorial Chirimbote de la mano de Nadia Fink (autora) y Pitu Saá (ilustrador), con un catálogo de mujeres que lejos estaban de haber vivido en castillos esperando su príncipe azul.

Juana Azurduy, Frida Kalho, Violeta Parra fueron las primeras que bautizaban esta propuesta de contenido de tirada nacional, que pronto fue creciendo signada por el interés del público en ver de qué se trataba. Así las niñas se enteraban que ser mujer no era sólo sentarse a esperar, sino tomar las riendas de su propio destino, como lo habían querido, por ejemplo, la guerrera en tiempos de la Colonia, la pintora mexicana y la cantante chilena. Pronto, las antiprincesas comenzaron a recorrer el mundo.

Y no sólo eso.

Sino que a las antiprincesas le siguieron los antihéroes, relatando a los niños, que además de superpoderosos y príncipes que salvan al mundo y sus doncellas, también existieron hombres de carne y hueso que lucharon para hacer de esta aldea algo mejor y, de paso, eran grandes enamorados. Entonces pudieron saber de Julio Cortázar, Eduardo Galeano y el “Che” Guevara.

Pero el tema no terminó ahí, ya que además de sumar títulos, Chirimbote tuvo la idea de mezclar personajes y tiempos, agregando a la colección de “La Liga Antiprincesas”, donde ya no se daban a conocer figuras, sino se contaba una historia, donde ellas eran protagonistas.

Para este año, la editorial hace otra apuesta y dándole una vuelta de tuerca a lo que son los cuentos clásicos, con sus lineales moralejas políticamente correctas, aparecen los “Anticlásicos”, donde los personajes más pasivos, se convierten en importantes.

“La mayoría de los cuentos tradicionales nacieron con la idea de enseñarnos algo. La Bella y la Bestia, que no hay que guiarse por las apariencias; La Sirenita, que no hagamos tratos con los malos y La Cenicienta, que siempre se premia ser bueno. Pero mucho tiempo atrás, Caperucita Roja era una forma de advertirnos que no debíamos confiar en desconocidos y había que hacer siempre lo que nos decían madres y padres. Pero todas esas historias también cuentan algo más: que si no fuera por el cazador, el príncipe o el mago, no habría final feliz. Entonces, las caperucitas de todo el mundo, cansadas de esto porque ellas eran iguales de valientes, decidieron escribir su propia historia”, dice la leyenda debajo del libro, anticipando un relato por demás revolucionario creado por Juan Scaliter (autor) y Delia Iglesias (ilustradora).

"Había una vez una niña muy valiente. Era la que trepaba más alto a los árboles, la única que se atrevía a salir cuando hasta las estrellas se ocultaban y la que hacía las preguntas más difíciles. Porque para ser valiente no basta con actuar distinto, también hay que pensar diferente"

Poco a poco Chirimbote fue creciendo, y ahora sus colecciones se encuentran en librerías no sólo de nuestro país y naciones limítrofes como Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay o Brasil, sino también México, Venezuela, Costa Rica, España, Italia y Portugal.

Por supuesto que en Córdoba se consiguen los libros de Chirimbote, en las siguientes librerías:

Adonis Libros, El Emporio, En un lugar de la Mancha, Espartaco Libros, Infanto Juvenil, Los Libros de Claudia, Macao Almacén de Libros y Portaculturas.


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